| Las enfermedades tropicales continúan siendo un problema de control epidemiológico importante debido a los altos índices de morbo-mortalidad mundial. A la vez los movimientos poblacionales y el alto grado de inmigración constituyen una amenaza real a la salud pública en los países no tropicales.
En los últimos años hemos asistido a un importante aumento de flujos migratorios internacionales que ha facilitado el intercambio de enfermedades consideradas hasta ahora exclusivas de países en vías de desarrollo. Diariamente nuestros profesionales sanitarios se enfrentan a enfermedades que hace unos años eran tenidas por exóticas o tropicales. A esta emergencia de las enfermedades tropicales también contribuye el notable incremento de viajeros españoles a países tropicales. El Sistema Nacional de Salud es, por definición, universal, gratuito y equitativo, siendo considerado uno de los mas eficientes en Europa. Aceptando la suficiencia de recursos asistenciales del Sistema, hay -sin embargo- una carencia manifiesta en lo que respecta a las enfermedades tropicales tanto en nuevos métodos diagnósticos, medicamentos alternativos y criterios homogéneos en el manejo de los pacientes, así como en la formación de sanitarios.
La globalización conlleva, entre sus elementos positivos, un mayor grado de solidaridad que ha hecho que internacionalmente se retome el concepto de enfermedades ligadas a la pobreza. Así, desde hace dos décadas la OMS coordina un Programa sobre Investigación en Enfermedades Tropicales (TDR) que es el faro de las prioridades en esta materia. Las enfermedades reconocidas son malaria, tripanosomiasis, leishmaniasis, esquistosomiasis, filariasis, lepra, tuberculosis y dengue. La Unión Europea ha tenido una serie de programas específicos de investigación sanitaria en estas enfermedades: el primero fue Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (STD), seguido por el programa Investing in Cooperation (INCO) que finalizo en el ano 2002 con el V Plan Marco. Además, esta vigente el VI Plan Marco con una línea prioritaria de I+D denominada específicamente Enfermedades Ligadas a la Pobreza y el programa llamado Plataforma Europea de Ensayos Clínicos para Enfermedades ligadas a la Pobreza.
España dispone de un contingente razonable de investigadores de distintas instituciones que han centrado sus esfuerzos en las enfermedades tropicales, pero sin coordinación en sus actividades, a veces duplicando las iniciativas y con dispersión de los recursos materiales, sobre todo en lo que se refiere a equipos o infraestructuras costosas que no quedan al alcance de determinados grupos de investigación. Por otra parte, desde el mundo clínico se critica al de la investigación la falta de aplicabilidad real de los resultados de laboratorio, unas veces por una orientación ajena a la realidad y otras por fallo en la transferencia tecnológica. Igualmente, el investigador básico encuentra grandes dificultades para que la investigación clínica interprete la importancia de ciertos hallazgos para hacerlos útiles en la practica diaria.
El establecimiento de la Red de Investigación de Centros de Enfermedades Tropicales (RICET) ha permitido conglomerar los esfuerzos de distintos grupos investigadores en torno a dicha temática. |